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Cualquier persona sana mayor de 18 años, que pese más de 50 Kg, no presente anemia y tenga la tensión arterial dentro de unos límites aceptables, puede ser donante de sangre.
Cuando una persona va a donar sangre debe tener siempre presente que su sangre va a ser transfundida hasta a tres personas distintas, y que a la hora de donar lo más importante, a parte de proteger la propia salud, es proteger la salud de las personas que reciben las transfusiones de sangre.
Por eso, y porque la legislación en materia de seguridad transfusional cada vez es más rigurosa, nos vemos a veces obligados a rechazar el ofrecimiento de algunas personas que están sanas.
7 septiembre de 2010